Ritual para la Clausura – Jubileo de la Misericordia

San Salvador, 15 de junio de 2014.
Homilía de Monseñor Escobar Alas.
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Ritual para la Clausura – Jubileo de la Misericordia

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Jubileo Extraordinario de la Misericordia

Ritual para la Clausura

Subsidio litúrgico

XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario

13 de noviembre de 2016

Rito de clausura

de la Puerta de la Misericordia en la Arquidiócesis de México1

EL DÍA

  1. El Santo Padre Francisco, en la Bula Misericordiae Vultus ha establecido que el Año Santo se concluirá el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, con la clausura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. El Domingo anterior, el 13 de noviembre, XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, se concluirá el Jubileo en las Iglesias particulares.

EL LUGAR

  1. La Eucaristía que cierra el Jubileo en la Iglesias locales con la clausura de la Puerta de la Misericordia será única y será celebrada en la Catedral. En las Vicarías episcopales y la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe donde se hubiere abierto una Puerta de la Misericordia se llevará a cabo una celebración eucarística de acción de gracias por el Año Jubilar extraordinario de la Misericordia, rito que se describe a continuación.

EL CELEBRANTE

  1. El Arzobispo o el Vicario episcopal preside toda la celebración: lo exige tanto el carácter de día del Señor, como la tradición eclesial. Los presbíteros, sobre todo aquellos que son sus más allegados colaboradores en el servicio de la Arquidiócesis, concelebran con el Obispo; los diáconos, los acólitos y los lectores desarrollan, cada uno, su propio ministerio; los fieles son convocados para que acudan en gran número.

LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

  1. La celebración de clausura del Jubileo extraordinario está constituida esencialmente por la celebración eucarística en el día del Señor. Si el Obispo lo considera oportuno, se puede utilizar el formulario “Para dar gracias B” presente en la sección de las “Misas y oraciones por diversas necesidades” del Misal Romano. Las lecturas serán las asignadas al XXXIII Domingo del Tiempo ordinario del ciclo C.

EXPRESIONES DE AGRADECIMIENTO

  1. Una vez pronunciada la oración después de la Comunión, el Obispo, con una monición de carácter litúrgico, da gracias a Dios por los beneficios del Año jubilar e invita a la asamblea a dar gracias al Señor. En este caso, el Magnificat, canto de agradecimiento de la Virgen María y de la Iglesia, es especialmente apropiado.

1 PONTIFICIO CONSEJO PARA LA PROMOCIÓN DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN, Celebrar la Misericordia.

Subsidio litúrgico. Jubileo de la Misericordia 2015-2016, San Pablo, México
Jubileo de la Misericordia Clausura del Jubileo

en las Vicarías Episcopales

RITOS INICIALES

CLAUSURA DEL JUBILEO DE LA MISERICORDIA

  1. En el XXXIII Domingo del Tiempo ordinario, a la hora establecida, los fieles se reúnen en la sede litúrgica de la Vicaría Episcopal.
  1. Cuando el pueblo está reunido, el Obispo, los sacerdotes concelebrantes y los diáconos, revestidos con las vestiduras litúrgicas de color verde o festivo, se dirigen hacia la Puerta de la Misericordia y la atraviesan. El coro y el pueblo se unen en el canto del Himno del Jubileo.
  1. Ante la Puerta de la Misericordia, el Obispo dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

  1. Luego, saluda a la asamblea con estas palabras:

La misericordia del Padre,

la paz de nuestro Señor Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.

  1. Y con tu espíritu
  1. El obispo introduce la celebración con estas u otras palabras similares:

Queridos hermanos,

llega a su fin el Año Jubilar.

A lo largo del mismo hemos experimentado un tiempo extraordinario de gracia y misericordia.

En esta celebración eucarística queremos elevar al Padre nuestro canto de alabanza y nuestra acción de gracias por los dones que nos ha concedido.

Ahora una vez más, antes de acercarnos a estos sagrados misterios, invoquemos el bálsamo de la misericordia,

reconociéndonos y perdonándonos mutuamente de todo corazón

El Obispo invita a la asamblea reunida a alabar a Dios, diciendo:

Llenos de ese espíritu de agradecimiento, bendigamos a nuestro Dios.

Todos oran por unos instantes.

El Obispo continúa.

Bendito eres Señor Dios de nuestros Padres, de generación en generación fiel y misericordioso, que en tu grande amor has querido que tu Hijo fuera el rostro visible de tu misericordia hacia nosotros.

  1. Bendito seas por siempre, Señor.

Bendito eres Señor Jesucristo, Hijo único del Padre, nacido de Santa María Virgen por nosotros y por nuestra salvación, que, fiel al plan salvífico del Padre, has anunciado y realizado el año de misericordia y de gracia de Dios para nosotros.

  1. Bendito seas por siempre, Señor.

Bendito eres Señor Espíritu Santo, luz de los corazones, don pascual para los creyentes, cumplimiento de las promesas del Señor Jesús que eres la misericordia y el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones para revelarnos el misterio del Padre y del Hijo que nos lleva a la verdad entera.

Bendito seas por siempre, Señor

El Obispo continúa orando:

Padre Santo, amante de la vida y vida de las creaturas, rico en misericordia y grande en el amor,

mira benigno a tu Iglesia en oración, que con ánimo agradecido participa

en este rito de clausura del Jubileo en nuestra Arquidiócesis.

Recibe la ofrenda de nuestra alabanza por todos los beneficios

que hemos recibido de tu bondad en el transcurso de este Año Jubilar.

Grandes cosas has hecho a favor de tu pueblo: la misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado,

cuando nuestra tierra dio su fruto.

Te alabamos, Señor, y te bendecimos,

porque, mientras vemos cerrarse este Jubileo de la Misericordia, sabemos con certeza que tu clemencia se extiende

para quienes creen en tu amor y proclaman tu misericordia.

Te suplicamos, Dios fiel y misericordioso, deja abiertos los tesoros de tu gracia

y concede a tus hijos,

a quienes has llamado a la conversión y a la renovación, perseverar en la vida nueva

y ser en el mundo testigos de esperanza y operadores de misericordia.

Haz que, fortificados con tu Espíritu Santo, alcancen, después del peregrinaje terreno, la Ciudad Santa del cielo

para gozar de los frutos del árbol de la vida

y saciarse del torrente que brota del trono del Cordero

A ti, Padre todopoderoso, por Jesucristo nuestro Señor, en el Espíritu Santo Amor, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos.

  1. Amén.
  1. Hecho esto, si se considera oportuno, el Obispo cierra desde dentro la Puerta de la Misericordia; a continuación, la procesión retoma su camino hacia el altar, ante el cual hacen la debida reverencia. El Obispo, venerado el altar, y habiéndolo incensado, se dirige a la Sede.
  1. A continuación, el Obispo entona el himno del Gloria a Dios en el cielo y la Celebración continúa de la manera acostumbrada.

LITURGIA DE LA PALABRA

ORACIÓN UNIVERSAL

La Oración universal se realiza según el siguiente esquema.

Confiando en la misericordia de Dios, nuestro Padre, que por medio de su Hijo nos concede lo que necesitamos para el bien de la Iglesia y de todos los hombres, presentémosle confiadamente nuestras súplicas.

El diácono dice:

Después de la primera petición responderemos: Por tu misericordia, escúchanos, Señor.

Por la Iglesia, para que anuncie el Evangelio de la Misericordia al mundo nuevo y cambiante en que vivimos. Oremos.Por nuestro Arzobispo, el Cardenal Norberto Rivera Carrera y sus Obispo auxiliares, para que sigan siendo para esta Iglesia de México pastores solícitos y misericordiosos. Oremos. Por los cristianos, para que, renovados por la vivencia de este Jubileo de la Misericordia, continúen sus vidas con una auténtica actitud de conversión y como instrumentos de perdón hacia quien lo necesita. Oremos.Por los gobernantes de nuestro país y nuestra ciudad, para que el Espíritu Santo los guíe por los caminos de la justicia y la reconciliación como fruto de la acción misericordiosa de Dios en el mundo. Oremos.

Por los pobres, los afligidos, los abandonados y los que no han experimentado el perdón, para que, habiendo entrado por la Puerta de la Misericordia, sabiendo que especialmente para ellos se ha abierto. Oremos.

  1. Por nuestra Iglesia de México, para que todas las acciones realizadas en este año rindan frutos de una auténtica renovación en la mente, en el espíritu y en las acciones. Oremos
  1. Por todos nosotros, para que el Jubileo que hoy clausuramos se continúe en nuestra vida mediantes las obras de misericordia corporales y espirituales. Oremos.

Padre clementísimo,

concédenos practicar la misericordia con alegría, para que tu pueblo

experimente tu perdón

que se extiende a toda la vida de tus hijos

y esté acompañado por la Madre de la Misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

LITURGIA EUCARÍSTICA

RITO DE COMUNIÓN

  1. Para la Oración dominical, el celebrante puede decir la siguiente monición:

Oremos al Padre para que su Reino lleno de misericordia, el Reino prometido, venga y se haga realidad plena en nosotros. Llenos de fe y confianza, hagámoslo con la oración que el Señor nos enseñó.

RITOS DE CONCLUSIÓN

AGRADECIMIENTO POR EL AÑO JUBILAR

  1. Terminada la oración después de la Comunión, el Obispo invita a la asamblea a dar gracias al Señor por los beneficios espirituales del Año Jubilar. Lo puede hacer con estas palabras, u otras similares:

Hermanos y hermanas,

demos gracias con alegría a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en este Año de gracia

nos ha bendecido con tantas bendiciones espirituales en los cielos en Cristo.

A todos se nos ha ofrecido un tiempo precioso de misericordia y de conversión.

Expresemos nuestra alegría y nuestro agradecimiento con las palabras de la Virgen María, Madre nuestra, cantando la misericordia de Dios

que se extiende de generación en generación; pidamos que Él continúe derramándola sobre el mundo entero

como rocío de la mañana.

  1. El Obispo y el pueblo cantan el Magnificat.

VENERACIÓN MARIANA

  1. Mientras tanto la imagen de la imagen Bienaventurada Virgen María es incensada por el Obispo.

BENDICIÓN

  1. Terminado el canto, el Obispo saluda a la asamblea diciendo:

El Señor esté con ustedes.

  1. Y con tu espíritu.

Entonces el diácono dice:

Inclinen la cabeza para recibir la bendición.

Luego el obispo, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la siguiente oración sobre el pueblo:

Muéstranos, Señor, tu misericordia, y asiste a tu pueblo

que te reconoce como su pastor y guía; renueva la obra de tu creación

y protege lo que has renovado. Por Cristo, nuestro Señor.

  1. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre X , Hijo X y Espíritu X Santo,

descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

  1. Amén.

DESPEDIDA

  1. El diácono despide a la asamblea. Si lo considera oportuno, puede decir:

Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. Pueden ir en paz.

El pueblo responde.

Demos gracias a Dios.

  1. La asamblea se despide alabando y bendiciendo a Dios

Jubileo de la Misericordia Clausura del Jubileo en las parroquias

RITOS INICIALES

CLAUSURA DEL JUBILEO DE LA MISERICORDIA

  1. En el XXXIII Domingo del Tiempo ordinario, a la hora establecida, los fieles se reúnen en la iglesia parroquial.

Cuando el pueblo está reunido, el presbítero, revestido con las vestiduras litúrgicas de color verde o festivo, y los ministros se dirigen hacia el altar. El coro y el pueblo pueden entonar el canto del Himno del Jubileo.

  1. Llegado a la sede, el presbítero dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

  1. Amén.
  1. Luego, saluda a la asamblea con estas palabras:

La misericordia del Padre,

la paz de nuestro Señor Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.

  1. Y con tu espíritu.
  1. A continuación invita a la asamblea reunida a alabar a Dios, diciendo:

Bendito eres Señor Dios de nuestros Padres, de generación en generación fiel y misericordioso: en tu grande amor has querido que tu Hijo fuera el rostro visible de tu misericordia hacia nosotros.

  1. Bendito seas por siempre, Señor.

Bendito eres Señor Jesucristo, Hijo único del Padre, nacido de Santa María Virgen por nosotros y por nuestra salvación: fiel al plan salvífico del Padre has anunciado y realizado el año de misericordia y de gracia de Dios para nosotros.

  1. Bendito seas por siempre, Señor.

Bendito eres Señor Espíritu Santo, luz de los corazones, don pascual para los creyentes, cumplimiento de las promesas del Señor Jesús: eres la misericordia y el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones para revelarnos el misterio del Padre y del Hijo que nos lleva a la verdad entera.

  1. Bendito seas por siempre, Señor.
  1. El sacerdote introduce la celebración con estas u otras palabras similares:

Queridos hermanos,

llega a su fin el Año Jubilar.

A lo largo del mismo hemos experimentado un tiempo extraordinario de gracia y misericordia.

En esta celebración eucarística queremos elevar al Padre nuestro canto de alabanza y nuestra acción de gracias por los dones que nos ha concedido.

Ahora una vez más, antes de acercarnos a estos sagrados misterios, invoquemos el bálsamo de la misericordia,

reconociéndonos y perdonándonos mutuamente de todo corazón.

  1. A continuación, el sacerdote entona el himno del Gloria a Dios en el cielo y la Celebración continúa de la manera acostumbrada.

LITURGIA DE LA PALABRA

ORACIÓN UNIVERSAL

  1. La Oración universal se realiza según el siguiente esquema.

Confiando en la misericordia de Dios, nuestro Padre, que por medio de su Hijo nos concede lo que necesitamos para el bien de la Iglesia y de todos los hombres, presentémosle confiadamente nuestras súplicas.

El diácono o lector dice:

Después de la primera petición responderemos: Por tu misericordia, escúchanos, Señor.

  1. Por la Iglesia, para que anuncie el Evangelio de la Misericordia al mundo nuevo y cambiante en que vivimos. Oremos.
  1. Por nuestro Arzobispo, el Cardenal Norberto Rivera Carrera y sus Obispo auxiliares, para que sigan siendo para esta Iglesia de México pastores solícitos y misericordiosos. Oremos.
  1. Por los cristianos, para que, renovados por la vivencia de este Jubileo de la Misericordia, continúen sus vidas con una auténtica actitud de conversión y como instrumentos de perdón hacia quien lo necesita. Oremos.
  1. Por los gobernantes de nuestro país y nuestra ciudad, para que el Espíritu Santo los guíe por los caminos de la justicia y la reconciliación como fruto de la acción misericordiosa de Dios en el mundo. Oremos.
  1. Por los pobres, los afligidos, los abandonados y los que no han experimentado el perdón, para que, habiendo entrado por la Puerta de la Misericordia, sabiendo que especialmente para ellos se ha abierto. Oremos.
  1. Por nuestra Iglesia de México, para que todas las acciones realizadas en este año rindan frutos de una auténtica renovación en la mente, en el espíritu y en las acciones. Oremos.

Por todos nosotros, para que el Jubileo que hoy clausuramos se continúe en nuestra vida mediantes las obras de misericordia corporales y espirituales. Oremos.

Padre clementísimo,

concédenos practicar la misericordia con alegría, para que tu pueblo

experimente tu perdón

que se extiende a toda la vida de tus hijos

y esté acompañado por la Madre de la Misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

LITURGIA EUCARÍSTICA

RITO DE COMUNIÓN

  1. Para la Oración dominical, el celebrante puede decir la siguiente monición

Oremos al Padre para que su Reino lleno de misericordia, el Reino prometido, venga y se haga realidad plena en nosotros. Llenos de fe y confianza, hagámoslo con la oración que el Señor nos enseñó.

RITOS DE CONCLUSIÓN

AGRADECIMIENTO POR EL AÑO JUBILAR

Terminada la oración después de la Comunión, el presbítero invita a la asamblea a dar gracias al Señor por los beneficios espirituales del Año Jubilar. Lo puede hacer con estas palabras, u otras similares:

Hermanos y hermanas,

demos gracias con alegría a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en este Año de gracia

nos ha bendecido con tantas bendiciones espirituales en los cielos en Cristo.

A todos se nos ha ofrecido un tiempo precioso de misericordia y de conversión.

Expresemos nuestra alegría y nuestro agradecimiento con las palabras de la Virgen María, Madre nuestra, cantando la misericordia de Dios

que se extiende de generación en generación; pidamos que Él continúe derramándola sobre el mundo entero

como rocío de la mañana.

  1. El sacerdote y el pueblo cantan el Magnificat.

VENERACIÓN MARIANA

  1. Mientras tanto la imagen de la imagen Bienaventurada Virgen María es incensada por el presbítero.

PUERTA SANTA DEL ALMA PERMANECE ABIERTA

  1. El presbítero, en la Sede, dice:

El Confesionario como lugar de la celebración del Sacramento de la penitencia y la reconciliación, continuará siendo la “Puerta Santa del alma” permanentemente abierta a todos los fieles, para que atravesándola se acerquen a través del Sacramento a la Misericordia divina.

  1. A continuación, el presbítero se dirige hacia la sede penitencial, abre las puertas del mismo, coloca una estola en señal de la disponibilidad del sacerdote y de su ministerio a favor de la misericordia divina.

BENDICIÓN

  1. Habiendo regresado a la sede, el sacerdote saluda a la asamblea diciendo:

El Señor esté con ustedes.

  1. Y con tu espíritu.

Luego el presbítero, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la siguiente oración sobre el pueblo:

Muéstranos, Señor, tu misericordia, y asiste a tu pueblo

que te reconoce como su pastor y guía; renueva la obra de tu creación

y protege lo que has renovado. Por Cristo, nuestro Señor.

  1. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo X y Espíritu Santo,

descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

  1. Amén.

DESPEDIDA

  1. El diácono (o el mismo presbítero) despide a la asamblea. Si lo considera oportuno, puede decir:

Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. Pueden ir en paz.

El pueblo responde.

Demos gracias a Dios.

  1. La asamblea se despide alabando y bendiciendo a Dios.

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